La mirada del águila
mi desconcentró de mi libro sobre las especies desconocidas en el fondo del mar
del reciente océano descubierto en la luna, pero, la luna era una gorda inmunda,
yo no tenía derecho a desearla, solo soñarla con la grandeza de un animal
volador. Me incliné hacia un señor presumido que pasaba lentamente por mi lado, creyendo que mi vida
estaba a su merced, pero yo no podía aceptar que ella supiera esa triste
verdad, así que me hacia el difícil, me hacía pasar por el poeta lleno de
angustia que no le importaba nada, nada de nada, ni menos que una copa de vino
barato tomada por un borracho errante y violador de pequeños niños. Veremos,
que en la historia de mi vida han habido eventos decisivos han formado mi
personalidad, por ejemplo, cuando mi tío me toco el potito. Él estaba en calzoncillos
y me dijo, vamos a comprar al almacén
unos helados conchetumadre, que merecen muerte como un tonto que pasa por la
calle y grita que se intentó acostar con su mujer. Pienso que debería estar
cerca de casa, ya que a las 8 am tengo que hacer un paper sobre “la identidad
del usuario maricón en las empresas estatales”. Cundo la profesora Silvana lo
vio se le paro la tula y atrás sonaba The Pólice, nuestros ojos se cruzaron y
mi corazón cada vez latía más y más y más, fuerte y rápido. No creía poder con
las responsabilidades sociales que se emprendían sobre una personalidad múltiple
que ejerce sobre sí misma una especie de revelación por cada cambio. No merezco
pena, no merezco llanto de ninguna persona más que de mi general Pinochet, él
es único que puede llorar a mi hombro, verme a los ojos y que todo se sienta
bien. Imagínate un mundo, donde desapareciera la angustia, donde las benzodiacepinas
no existieran, donde el clonazepan estuviera muerto, todo sería una pérdida de
tiempo, una perdida más en mi escándalo de vida. Creo que, volviendo a las
águilas, pienso que debería ver más presas, asechar personas en busca de sexo,
porque de él estoy falto y eso me hace ser muy honesto.
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6/01/2014
5/31/2014
La Jabonera de Matías (F. Álvarez, 2014)
Matías no era un
homosexual normal, sentía la afición de que los otros hombres tuvieran su
semilla en sus ásperas caras, quería ver a los demás seres llenos de humedad
sentir en sus manos el tibio líquido que emanaba de su cuerpo, para eso un día
llego a la universidad decidido, fue al baño de su universidad, se masturbo
pensando en su profesor favorito Christopher, mientras sentía como lo penetraba profundamente por el culo, la erección no le dio más y termino
eyaculando en su propia mano, cuidadosamente sentía aun una falta de placer
incompleta, cuando salió del wáter, miro a ambos lados para asegurar que no lo había
visto nadie y con cuidado echo el semen en la jabonera del baño de hombre, a la
hora siguiente con sudoración y placer veía con los hombres, fuertes, gordos o débiles
pasaban y humectaban sus manos con sus semen, por fin en su vida se sentía completo,
la presencia de todos esos hombres lo hizo dejar de sentirse vacío. Al día
siguiente repitió el enfermizo experimento pero al salir del baño no se dio cuenta de la presencia de un
voyerista, el cual también tenía complejo de casetera y pronto toda la
universidad sabia de la enfermedad de Matías. DE NOCHE LA VERGÜENZA INVADIA A
MATIAS, EL DOLOR DE LA MENTE DE LOS DEMÁS TOMO TODO SU INFANTIL CUERPO, sabía que en menos de un
mes no lo recordarían más, sería solo una anécdota, las pastillas de dormir que
guardaba su madre lo llevarían pronto al cielo.
4/04/2014
La caída de un dios (F. Álvarez, 2013)
Con sus 90 años Jorge estaba delirando, sin su pierna y sin sus dos manos no podía disfrutar de los fetiches de su juventud. De todas formas este hombre sin mujer, sin amigos y sin familia guardaba los juguetes con que divertía a su única novia que tuvo a los 30 años. Siempre sintió que el tamaño de su pene no lo favorecía ante estas armas de amor, por eso recurría a ellos para darle placer a su ex mujer y después a sí mismo en su vida solitaria. Todos lo abandonaron después de que la fabrica lo dejó impotente y sin extremidades, y ahora este anciano gordo con demencia senil, decidió tener un final feliz en este frío y tiránico mundo que deja a los menos como prisioneros de su miseria. Jorge tomo los consoladores con su muñones de manco y se los ató con duck-tape, así usando dientes y extremidades se consiguió brazos y una pierna fálica y salió a la calle a violar.
II
A la primera persona que avistó fue una anciana y con una patada en la Columna la dejo abajo, falleciendo con el cráneo roto en la acera. Salvajemente empezó a introducir los consoladores a la anciana por el ano y la vagina rompiendo ambos; se veía como una escopeta en recarga, el movimiento final llevo a Jorge al éxtasis; le rompió los dientes con sus consoladores llenos de secreciones fecales, casi se le sale el consolador izquierdo mal amarrado a sus muñones de manco, luego miró hacia el lado, no estaba solo, vio a otro hombre invalido como él, un vagabundo sin piernas que usaba una carretilla plástica como medio de transporte. El hombre arrancó usando sus manos como impulso, mientras escuchaba los rápidos pasos de su perseguidor. Sentía en su alma el "clac" de la pata consolador de Jorge que lo llevaba a la rastra, la cinta mal amarrada se torció con el muñón del pie, Jorge se cayó, pero alcanza a agarrar la carretilla, y arrastrándose logró llegar al vagabundo que se defendía a manotazos, pero Jorge, con la fuerza de la locura, noqueó de un solo golpe al vagabundo. Jorge se bajo los pantalones y empezó a violar al hombre inconsciente mientras gritaba como un simio y le rompía la cara con los golpes de sus consoladores. Jorge se sintió libre por primera vez después de mucho tiempo, no tenia una erección desde hace años, pero la diferencia estaba en que ya no se sentía un esclavo, mientras escuchaba las sirenas de carabineros acercarse, Jorge termino su plan "simbólico", tomó sus pantalones caídos y con los dientes sacó una píldora del bolsillo derecho, la mastico hasta escuchar el clic y dejó al cianuro actuar. Cuando llegó la policía con sus armas, los vecinos elevando sus pañuelos blancos con miedo y desesperación vieron caer a un hermoso Dios.
II
A la primera persona que avistó fue una anciana y con una patada en la Columna la dejo abajo, falleciendo con el cráneo roto en la acera. Salvajemente empezó a introducir los consoladores a la anciana por el ano y la vagina rompiendo ambos; se veía como una escopeta en recarga, el movimiento final llevo a Jorge al éxtasis; le rompió los dientes con sus consoladores llenos de secreciones fecales, casi se le sale el consolador izquierdo mal amarrado a sus muñones de manco, luego miró hacia el lado, no estaba solo, vio a otro hombre invalido como él, un vagabundo sin piernas que usaba una carretilla plástica como medio de transporte. El hombre arrancó usando sus manos como impulso, mientras escuchaba los rápidos pasos de su perseguidor. Sentía en su alma el "clac" de la pata consolador de Jorge que lo llevaba a la rastra, la cinta mal amarrada se torció con el muñón del pie, Jorge se cayó, pero alcanza a agarrar la carretilla, y arrastrándose logró llegar al vagabundo que se defendía a manotazos, pero Jorge, con la fuerza de la locura, noqueó de un solo golpe al vagabundo. Jorge se bajo los pantalones y empezó a violar al hombre inconsciente mientras gritaba como un simio y le rompía la cara con los golpes de sus consoladores. Jorge se sintió libre por primera vez después de mucho tiempo, no tenia una erección desde hace años, pero la diferencia estaba en que ya no se sentía un esclavo, mientras escuchaba las sirenas de carabineros acercarse, Jorge termino su plan "simbólico", tomó sus pantalones caídos y con los dientes sacó una píldora del bolsillo derecho, la mastico hasta escuchar el clic y dejó al cianuro actuar. Cuando llegó la policía con sus armas, los vecinos elevando sus pañuelos blancos con miedo y desesperación vieron caer a un hermoso Dios.
Huaso Mario (F. Álvarez, 2013)
El huaso Mario estaba borracho en chicha, se había pasado curado todo el día cuidando a los chanchos. Ya se venia la noche, estaba molesto con la china, la maraca se había ido con el patrón anoche y él no podía hacer nada, estaba caliente y violento, cuando vio al patrón pasar de nuevo a la casa, donde estaba limpiando la china, sabia lo que iba a suceder, sí, debía desquitarse; miró al más sano y gordo de las bestias del patrón y le entró la calentura. Tambaleando se bajo los pantalones, empezó a metérselo al chancho por el ano hasta acabar y la criatura extrañamente no se movía, sólo gritaba, pero no se movía. Cuando acabó dentro del chancho la criatura mansa tenia el pene erecto, el huaso lo vio y con el poder de su propia angustia se lo corto, no podía soportar lo que había echo, la criatura no se movía, sabia dentro de sí que era el animal de sacrificio, pero se sentía extrañamente excitado, quería que el huaso siguiera.... pero era tarde para él, inmediatamente el huaso curao en un ataque de pánico le corto el pescuezo y éste murió desangrándose. No se movería nunca mas, se venia una noche de juicios, se venia el final para el huaso Mario
-Fernando Álvarez
¿Cómo me desvirgué? (F. Álvarez, 2013)
Me rechazó de nuevo, jugó conmigo calentándome la sopa, ahora soy su basura inmunda. Me niego a ser amigo de una mujer tan manipuladora, así tomé el cuchillo de la cocina y se lo enterré hasta el fondo en el pecho. Su ultimo suspiro, mientras el sol se escondía y la luna subía, mientras la sangre salía, me convertí en un hombre nuevo, un cavernícola que rompió la puerta de su caverna mirando hacia el cielo; me sentí fresco, esa noche para mi fue el inicio de una eterna mañana. Rápidamente vi el cadáver botado en el piso, asumí que ahora no podía rechazarme, el cuerpo seguía caliente, me baje el cierre letalmente mientras mi rifle de metralla se frotaba erecto contra la tela. Ahora ella es mi eterno maniquí hasta que se desintegre, ahora el cadáver de mi pasado yace al lado de ella, no habrá otro despertar lleno de pesadillas, desapareció de mi la angustia, adiós medicamentos, puedo mantener la cabeza arriba y con una mirada en el cielo.
-Fernando Álvarez
Experimento Sexual (F. Álvarez, 2013)
La shemale acerco el cuchillo al miembro viril cortándolo por completo como si fuera un trozo de pan, cuchillo con varias puntas!, el serrucho maestro dominador del goce, fue un proceso silencioso, la sangre que salía de las venas chorreaba lentamente, era una hemorragia enorme que manchaba las sabanas blancas, lentamente la shemale procedió a quemar la zona afectada con una tonta esperanza de detener la hemorragia del hombre en coma, se veía como las escopetas tapadas que explotaban por combustion interna en las caricaturas, había nacido una flor quemada, la shemale procedió a hacer una perforación con el cuchillo , convirtiendo un monte en una caverna, procedió de nuevo a quemar la zona con un fierro vivo, cabía perfecto, la maquina a la que el hombre estaba conectado empezó a sonar mas fuerte, aunque por su estado vegetal no se notaba su dolor, el sufría por dentro, había llegado al infierno en un estado semi-muerto, la shemale procedió a hacer sutura con un hilo de cocer y una aguja, estuvo practicando durante años de forma fría y calculadora para este acto simbólico, la shemale había completado su misión, se aseguro que la puerta seguía cerrada y comenzó a insertar su pene salvajemente en este agujero cocido y quemado.
-Fernando Álvarez
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